Euskadi y Galicia una segunda lectura I

por personesisocietsonesisocietatvalenciana

 

   En el contexto de desgaste que esta sufriendo el gobierno central, las elecciones vascas y gallegas has supuesto sin ningún género de dudas una bocanada de aire fresco para Mariano Rajoy mantener Galicia sumado al desplome de los Socialistas y la perdida de poder territorial de estos ha situado al PP en una posición nada desdeñable a la hora de coger moral y enfocar un 2013, con parada previa en Cataluña, que según los expertos va resultar igual o más duro que el 2012.

   Los resultados en el País Vasco nos dejan una mayoría abertzale en la cámara algo que no es novedoso y que se ha venido repitiendo desde 1980 con mayor o menor intensidad salvo en los anteriores comicios como consecuencia de la ilegalización de Batasuna. El PNV ha logrado con Urkullu ofertar al electorado una imagen de centralidad. Marcando la prioridad en la gestión de la crisis y distanciándose del mensaje independentista de confrontación planteando en su discurso fórmulas de reconocimiento nacional en el marco de una mayor integración europea posiblemente inspiradas en las tesis de Denis de Rougemont. No solo la parroquia Jeltzale ha movilizado su voto sino que pueden haber seducido a una bolsa importante de votantes vasquistas procedentes del PP y el PSE  que hayan apostado por Urkullu como dique de contención de EH-Bildu.

   EH-Bildu ha tocado techo. La coalición a movilizado el voto de la esperanza independentista igual que lo hicieron las candidaturas de AMAIUR hace algo menos de un año. La bolsa de votantes ha aunado al disciplinado voto de la izquierda abertzale, al voto de los que rechazaban la violencia y que han venido votando Aralar y sobre todo de un gran espectro de independentistas no tan significados ideológicamente en posiciones de izquierdas no social demócrata que en su tiempo apoyaron a Eusko Alkartasuna y que fueron abandonando su voto tras los sucesivos pactos de esta última con el PNV y sus crisis internas. El aterrizaje en la realidad política en la medida en que van a tener capacidad de influencia y decisión y sobre todo el gobierno en la diputación de Guipuzkoa les va a pasar factura seguro si no les ha empezado a pasar ya. Las diferencias ideológicas existentes en la coalición acabaran por aflorar antes de lo previsto. Y el efecto del cese de ETA junto con la vuelta a la actividad electoral acabará por ir apagarse poco a poco.

   Al otro lado se encuentran socialistas y populares. Los primeros han sufrido un duro varapalo perdiendo cien mil votos con respecto a los anteriores comicios. Unos comicios en los que consiguieron una movilización del electorado máxima ante las posibilidades halagüeñas de gobernar. Analizando los datos el PSE ha obtenido registros bajos pero clásicos si bien la tragedia radica ante todo en lo que supone la pérdida de un poder que no han sido capaces ni siquiera de mantener una legislatura completa. Por otro lado el PP ha bajado ligeramente escasos veinte mil votos perdiendo tres escaños como consecuencia de la entrada de EH-Bildu en escena. En un contexto muy difícil la derrota de Basagoiti no es tan derrota teniendo en cuenta que sobre sus hombros ha recaído la crítica que apuntaba a las medidas de Rajoy  y la más que probable fuga de un  voto que haya podido seducir Urkullu vendiendo estabilidad gestión y algo significativamente importante en la sociedad vasca la no confrontación.

José Morgan García ( Fòrum Persones i Societat Valenciana )

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