El nudo valenciano

por personesisocietsonesisocietatvalenciana

 

 

Del cierre de RTVV se desprende una doble consecuencia en primer lugar la tragedia laboral. Tragedia que se enmarca en la particular doble crisis que viven los profesionales del periodismo la general y la del sector. En segundo lugar la clausura de uno de los elementos que en los más ha ayudado a vertebrar la Comunitat Valenciana. Reflexionaba Jesús Civera que resultaba poco creíble que Alberto Fabra adoptará una decisión de este calado y con una carga de anti popularidad tan grande si esta no fuera inevitable. Se preguntaba si realmente RTVV ha sido el órgano de comunicación oficial y si para no pocos analistas el control puede resultar decisivo electoralmente. No cabe más trasfondo en la decisión que lo inevitable de la misma. La situación derivada del fracasado ERE conduce a la inviabilidad económica. Desde la excepcionalidad de la medida se debe contraer una obligación con la sociedad de restablecer el servicio público en cuanto se den las condiciones para ello y el de trabajar con el máximo esfuerzo hasta el final para buscar hasta una solución.

 

La gestión de RTVV a lo largo del conjunto de los 24 años no ha sido ejemplo de nada. Es un derecho y obligación de la sociedad valenciana que se conozcan y sancionen debidamente todas las conductas ilícitas y malas prácticas que se hayan producido. El cierre es una consecuencia del verdadero problema el nudo que asfixia nuestra administración: La financiación. El argumento más manido para explicar el contexto económico de la Generalitat es el del despilfarro. Sin embargo al margen de debates acerca de si se ha mal gastado o no informes independientes como el elaborado por el profesor Beneyto explican con rigurosidad que el gasto en grandes eventos y la deuda generada en el sector público empresarial resultan insignificantes si la autonomía estuviera debidamente financiada. Si no hubiera tenido que soportar ese lastre la reforma de la administración a la que estamos asistiendo hubiera desde luego sido diferente. La pregunta es ¿Vamos a ser capaces los valencianos al menos los que creemos en un proyecto común como pueblo de unirnos por nuestra financiación, por nuestro autogobierno? La exigencia debe tener dos justas reclamaciones: La asunción de la deuda histórica por parte del Estado central y una reforma integral del sistema de financiación. En la medida que no caben ya negociaciones acerca de determinados criterios frente a otros. Solo cabe otro modelo si no persistiremos en un sistema que atenta contra el principio de igualdad. Esa es el verdadero dilema en la que nos encontramos como nacionalidad histórica enmarcada constitucionalmente en un Estado que nos debe un reconocimiento esencial y material a nuestra historia de esfuerzo y aportación a la cohesión y desarrollo.

 

José Morgan ( Fòrum Persones i Societat Valenciana).

 

Anuncios